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Del negro al blanco. Frans Masereel

Releyendo la esplendida novela gráfica Berlín de Jason Lutes, encontré unas viñetas donde el autor hace un breve reconocimiento al precursor de la novela gráfica, Frans Masereel (1898/1972). En la novela gráfica Berlin, podemos encontrar en muchas de sus páginas un claro homenaje al artista Masereel y su obra, una obra que empezó años antes del inicio de la Gran Guerra, una guerra que se inició para acabar con todas las guerras.

ilustración de Frans Masereel del libro La Grande Guerre par les artistes 1914/1918

Masereel nace en Belgica, estudia arte, y aconsejado por uno de sus maestros, este le incita a viajar y ver mundo, viaja a Tunez, y acaba en París, allí pinta y dibuja y también aprende la técnica del grabado xilográfico, colabora para diferentes revistas, al principio con dibujos más convencionales alejados del reconocible estilo gráfico futuro. En el París de 1914, el militarismo y el patriotismo guerrero lo asfixia, Masereel, como pacifista se muestra contrario a la barbarie que se avecina, deja París y se traslada a Ginebra, una ciudad neutral donde coincide con otros pacifistas, desertores y revolucionarios de diferentes nacionalidades.

Portada Les tablettes 1917

En Ginebra empieza una frenética actividad como ilustrador, en 1916 colabora con Henri Guilbeaux en la revista Demain, y también dejó su impronta en el mensual Les Tablettes, revista creada en colaboración de Jean Salives, un anarquista francés. Desde 1917 al 1920, colaboró en el periódico La Feuille, creando miles de dibujos realizados en blanco y negro, la mayoría fueron grabados directamente en plancha debido al poco margen de tiempo de edición, pero en todos los grabados editados, muestra el estilo que le hará famoso a nivel mundial. Un estilo que mezclaba imágenes del horror del campo de batalla y las carnicerías de soldados, yuxtapuesto con imágenes de políticos o industriales, creando un contraste entre la retórica del poder y la cruda realidad de la guerra. En 1917, Masereel colabora para diferentes editoriales, con grabados xilográficos para libros como Quinze Poèmes de Emile Verhaeren. El estilo de estas ilustraciones es mucho menos agresivo que sus ilustraciones antimilitaristas.

Debout des morts 1917

Al final del desastre de la Primera Guerra Mundial, Masereel ha realizado miles de ilustraciones, siguiendo una estética que le acompañará toda su vida, edita algunos libros de ilustraciones, y se inicia en la edición de “novelas gráficas”, sin palabras, tan sólo las impactantes imágenes en blanco y negro y un relato que fluye en una secuencia casi cinematográfica, un “story board” que deja al lector la comprensión de un relato sin palabras, a modo de una película silente. Su primer libro de relato gráfico con ese estilo fue Debout Les morts, diez xilografias a fibra, (técnica que utilizará habitualmente) con un claro referente a Los desastres de la guerra de Goya. Escenas truculentas y agresivas en un contraste brutal del blanco y negro. Imágenes que impactan y remueven conciencias. Siguieron otras obras sobre la misma temática y estilo como Les Morts Parlent. En 1918, afianza su estilo de novela gráfica sin palabras con el libro La pasión de un hombre, al que le siguieron Mon livre d’heures con prólogo de Thomas Mann y El Sol. El estilo y técnica de sus xilografías alcanzan un expresionismo máximo con toques artísticos de primer nivel, en 1920 con su Historia sin palabras y La idea, donde Masereel dibuja y graba en madera el poder de las ideas, como un espirítu de mujer que nace libre y desnuda, y todos quieres poseer la idea, el poder la intenta reprimir, pero el autor la defiende hasta casi la muerte, pero la idea se propaga a través de la imprenta y la edición. Un bello alegato, un relato potente sin palabras y en blanco y negro. Otros libros fueron Souvenirs de mon Pays y Visions de 1921.

En una entrevista explicó el por qué hacía libros de grabados: Vender un lienzo es genial, pero desaparece en las paredes de la casa del comprador, y eso es el final. Es mejor un libro de grabados en madera que puede alcanzar al gran público.

Vuelve a París, traba amistad con George Grosz, con Grosz coincide en su pensamiento sobre el arte: el arte debe ser, en la medida de lo posible, un gesto (acción) y que el artista no debe ser indiferente a la cuestión social.

Ilustración del libro La ciudad 1925

Masereel viaja por el mundo, en Estados Unidos trabaja en publicidad y realiza ilustraciones para revistas, la revista Vanity Fair publicó parte del libro La idea y algunas ilustraciones. Se edita La Ciudad, una de sus obras más divulgada y más tarde reeditadas. Una obra de 1925, que tuvo un tiraje de más de 100.000 ejemplares. Un esplendido homenaje a la ciudad (a la gran ciudad), 100 estampaciones xilográficas que nos muestra la ciudad moderna con sus contrastes, sus soledades, sus altos edificios y las calles repletas de publicidad y neones, el descontento político, manifestaciones sindicales, con sus gentes, la pobreza y la opulencia, también nos muestra la degradación y la enfermedad. La Ciudad es una visión global del mundo a través de una ciudad universal y la mirada crítica del artista en toda su plenitud. Más tarde, en 1928 realiza L’Œuvre.

Son años de grandes oportunidades y de esperanza, viaja varias veces a la URSS, sus dibujos y xilografias reciben el beneplácito y admiración de las élites y artistas comunistas, aunque Masereel nunca quiso pertenecer al partido, al contrario, firmó manifiestos pidiendo la liberación de presos anarquistas en las cárceles soviéticas, y fue crítico con el Poder comunista, sus tesis, más cercanas al humanismo y el antimilitarismo le acercan al anarquismo, aunque pienso que Masereel se encontraba en otro nivel.

Ilustración y plancha xilográfica Mi Libro de Horas

Sus trabajos son seguidos por los artistas de la época y por el público en general. La xilografía como técnica para ilustrar libros y revistas, es un sistema de impresión que se adapta muy bien a los sistemas de impresión tipográfica de la época. Masereel es reconocido como un ilustrador azote del poder y defensor de los oprimidos, su técnica sigue la tradición de los artistas europeos de la estampación y el grabado como Holbein y Durero, aunque algunos de sus contemporáneos se alejan de ese realismo con diseños más geométricos y esquemáticos, como Gerd Arntz, Peter Alma, Augustin Schinkel, Franz Wilhelm Seiwert, otros, mas realistas, como Käthe Kollwitz,  Otto Dix, y el magistral George Grosz con su crítica de caricatura feroz, utilizan la técnica del grabado, la litografía y la pintura. Es de resaltar el trabajo de Otto Nückel, artista alemán que en 1926 editó Destino, una novela gráfica realizada con grabados de plomo, pionero en está técnica, realizó un relato gráfico complejo, pero con mucha fuerza expresiva, consiguiendo introducir al lector en el drama de la historia.  

Ilustración y plancha xilográfica La pasión de un hombre

Otros trabajos fueron editados en esos años como Landschaften und Stimmungen (1929). Masereel obtuvo el reconocimiento del mundo del arte europeo. Expone en toda Europa, sus xilografías y cuadros se pueden ver en la mayoría de capitales europeas. En 1921 se publicó Algunos secretos del corazón, el primer libro ilustrado por Masereel en España, unos relatos cortos de Henry Barbusse. En el año 2000 se hizo en España una exposición sobre los grabados de Masereel, pero su obra es casi desconocida para la mayoría de la población. Aunque ultimamente algunas editoriales han publicado algunos de sus libros recuperando su memoria.

Frans Masereel en su estudio

En el año 1932, la obra La idea fue objeto de una película experimental de animación, película creativa en blanco y negro de veintisiete minutos creada por Berthold Bartosch, Masereel participó en el proyecto, pero lo abandono más tarde, debido a lo interminable del tiempo en la elaboración de cada segundo de película. Durante dos años (1930/1932) este animador creó más de 45.000 imágenes, usando diversos materiales como el vidrio, jabón, papel de seda, cartón y papel, para crear unos notables efectos visuales. El acompañamiento musical fue de Arthur Honegger, reconocida como la primera película que usó un instrumento electrónico.

Colabora en la Exposición Universal de París de 1937, en el pabellón de la Asociación Mundial de la Paz, expuso la obra The Funeral of War, al lado, en el pabellón de la República de España, Picasso presentaba el GuernicaSoplan vientos prebélicos y autoritarios en Europa, la guerra civil española es el preludio de lo que se avecina. Con Hitler en el poder, se prohibe la obra de Masereel y otros artistas por considerarla arte degenerado. El 1939 se publica en Zurich Du noir au Blanc.

ilustración del libro Remember! 1946

Se inicia la II Guerra mundial, Masereel se aleja de Paris y malvive la guerra en la Francia “Libre”, se dedica a pintar y sigue haciendo ilustraciones, en Aviñón crea La danse macabre, y aunque vive con ansiedad los acontecimientos, su visión antimilitarista es distinta respecto a la primera guerra mundial, ya que ve en las potencias totalitarias fascistas de Italia y el nazismo de Alemania unos enemigos a combatir. Al final de la guerra edita Remember! un libro de ilustraciones sobre la crueldad de la guerra y los campos de concentración, que recuerda en el tratamiento de las imágenes a sus trabajos sobre la primera guerra mundial.

Muchas de sus obras no editadas se publican después de la II Guerra mundial, Europa recupera al artista Frans Masereel, este sigue pintando, haciendo grabados y se dedica a la enseñanza, como hizo en el pasado, sus libros se siguen reeditando, y edita algunos nuevos como Mon Livre d’images de 1956 o Gesichts Hamburgs de 1964 y otros más.

Grabado de Lynd Ward. Vértigo 1937

Es reconocida la influencia que ha ejercido Frans Masereel en otros artistas contemporáneos, en los años 30 en la china prerevolucionaria, Lu Xun crea libros con grabados xilográficos al más puro estilo de Masereel, y edita parte de la obra del artista, más tarde esa influencia alcanzó el punto más álgido en la China revolucionaria de Mao. Otros, como el estadounidense Lynd Ward, que estudio las técnicas del grabado xilográfico en Alemania y siempre reconoció como su maestro a Frans Masereel, aunque sus bellos grabados están realizados con la técnica de xilografía a contrafibra. Su obra fue una continuidad de la obra de Masereel, los libros de imágenes a modo de novela gráfica de Lynd Ward, tratan de temas sociales con planteamientos de izquierda en la cruel depresión americana, un ejemplo de su trabajo es Gods’ man, este material tuvo una influencia notable en futuros ilustradores, como Clifford Harper y maestros del cómic, como Will Eisner y Art Spiegelman, entre otros, precursores de la llamada novela gráfica. Un notable creador fue el italoamericano Giacomo Patri, un artista de la pluma y el linograbado, trabajó en ilustración y publicidad, en los años de la depresión, autoeditó el libro White Collar,  represaliado por el MacCarthismo, su obra fue editada mucho más tarde.  En España podemos ver la influencia de Masereel en Helios Gómez, un desconocido artista para la mayoría de la gente pero con un estilo gráfico que nos recuerda las mejores ilustraciones de Masereel.

Proximamente dedicaremos unas entradas a Helios Gómez y Lynd Ward.

 evelio@tipotapa.es

Enlaces editoriales
Mi libro de horas_Frans Masereel
La Ciudad_Frans Masereel
Destino_Otto Nückel

 

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